TALE OF WOE

miércoles, 23 de mayo de 2018

DE FERNAN NUÑEZ A SEVILLA, CRÓNICA DEL CONCIERTO DE SAUROM


Poco más de medio año hacía desde que vimos a Saurom en Nueva Carteya, y no queríamos dejar pasar la oportunidad de verlos en Sevilla, aunque el día era gris y lluvioso hasta allí nos desplazamos . La sala elegida para la actuación era la Custom, que aunque no se llegó a llenar sí que presentaba una muy buena entrada.


 Los encargados de abrir la velada eran los alicantinos (Elda)Landevir. Un buen grupo heavy con toques celtas gracias a la utilización de flauta en sus composiciones. Tienen ya una cierta trayectoria, con varios discos y muy próximamente, en julio, editaran su próximo trabajo Desde el silencio. Su actuación giró en torno a temas de discos anteriores como La mil y una nochesy canciones de su próximo trabajo como Mi nombre es rock n’roll o Volver. En general, pese a que la mayoría del público no los conocía, dejaron muy buen sabor de boca durante su hora de actuación. Nos gustó sobretodo la calidad de su vocal José Mancheño. Estamos seguros que oiremos hablar muchas más veces de este grupo.

Tras una pequeña pausa, lógica para preparar el escenario, a las once con una sintonía grabada Numen indicaba que la actuación empezaba. En los dos primeros temas Irae Dei y El laberinto de los secretos la gente respondió muy bien. Sonido prácticamente perfecto y se veía una buena actitud de la banda. Pero en la tercera canción,La leyenda de Gambrinus,la gente enloqueció. Para el que no haya asistido nunca a un concierto de Saurom hay que decir que es un cúmulo de experiencias: son capaces de poner la sala a mil con temas como La posada del poney pisador, hacer que la gente se divierta y salte con canciones festivas-juglares como El saltimbanqui o se emocione con baladas preciosas como Soñando contigo.

De los músicos que podemos decir, simplemente que son unos pedazos de artistas. Todos demuestran una gran clase y nivel. Destaca Narci, este hombre, aparte de buen compositor, toca de todo: guitarra, flauta, violín, gaita, panderetas… José Antonio (Bajo) y Miguel Ángel (Cantante) se llevaban gran parte del protagonismo sobre las tablas, por la energía del bajista (no paró de sonreír y repartir besos a todo el grupo) y la simpatía del cantante. Miguel Ángel se notaba que estaba con sus paisanos, y su habitual simpatía se vio engrandecida (que bueno “pisha”). La actitud de toda la banda era fantástica se les veía disfrutar y felices. Hasta Santi (teclados) en las ocasiones que tocaba la flauta, aprovechaba parasalirdel fondo y participar de manera más cercana en la fiesta.

Al contrario que en otras ocasiones, esta vez la banda no contó con la colaboración de figurantes o pirotecnia. El escenario tenía unas tarimas para batería, teclado y músico acompañante y de fondo unas telas con el nombre del grupo y unas imágenes de dragones. Sí que eche a faltar la presencia de la cantante Julia Medina en temas como Romance de la luna, luna ya que ella y Miguel Ángel forman un dúo mágico para baladas.

Durante las dos horas de la actuación, la gente disfrutó de lo lindo. Sonaron temas sobre todo de su época más reciente. Es cierto que eché a faltar algún corte más de sus primeros discos, sobretodo del genial Sombras del Este, pero vamos, en general el setlist creo que fue bastante acertado. El público respondió muy bien a todos los temas y me gustó la variedad de edad de los asistentes.

Me sorprendió que el concierto fuera todo un bloque sin bises. Para el final de fiesta, como es lógico, guardaron algunas de sus piezas más representativas y festivas: con Círculo juglar hicieron que el público formara un gran círculo y todos saltaran y bailaran, continuando con Fiesta y para acabar con La Taberna tocándola con todos los miembros de Landevir encima del escenario, demostrando que les une una gran amistad.

Gran noche de juglar metal donde todo el mundo saltó y disfrutó con este gran grupo, pedazo de artistas y en general el buen rollo que llevan Saurom.

                                                                              Texto y fotos:
                                                                              Miguel A. ÁbalosAtienza

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