La anomalía del vocoder en un mar de contundencia y atmósfera Uno de los grandes atractivos de «Distances» radica en su producción, rica en matices y arriesgada en sus formas. Destaca de manera singular la incorporación del vocoder en las líneas vocales; un recurso de procesamiento electrónico muy poco habitual en estructuras de rock contundente y atmósferas oscuras, pero que aquí logra dotar a la interpretación de un tono robótico, frío y profundamente emotivo a la vez.
La lírica de «Distances» explora la brecha emocional, la desconexión humana y la ineludible búsqueda de la catarsis personal ("I’m touching the gods / But I’ll face my shadow"). Los textos se apoyan en una progresión que bascula continuamente entre la melancolía y la fuerza liberadora, construyendo un mantra que no deja indiferente al oyente.
Desarrollar y dar vida a un discurso sonoro de estas características desde Sevilla convierte a la banda en una singular y necesaria excepción en la escena local. Lejos de acomodarse en géneros predecibles, la formación demuestra que la experimentación sin prejuicios y la solidez técnica pueden convivir en una misma propuesta.
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