Las ciudades que custodian su mística musical intacta siempre terminan pariendo proyectos que desbordan personalidad desde el primer compás. De ese asfalto granadino que respira autenticidad y distorsión brota la propuesta de Ekuasym, una jovencísima formación que se desmarca de la inercia actual para demostrar por qué el sur sigue siendo el faro más indómito del rock estatal. Lejos de las modas de laboratorio y el conformismo sonoro que aburre en las radiofórmulas, el grupo firma una declaración de intenciones rabiosa, donde los riffs afilados conviven con la poesía callejera, la audacia melódica y un absoluto desprecio por los filtros. La última descarga en agitar el panorama viene dispuesta a tirar la puerta abajo de golpe y sin pedir permiso a nadie, consolidando a Granada como uno de los viveros más estimulantes y peligrosos para el rock duro de nuestro país. El próximo lunes 15 de junio marcará un auténtico antes y un después con el lanzamiento de su álbum homónimo, un debut discográfico de infarto que ya calienta motores gracias al estreno de «Dani Chaquetas». Este primer sencillo de avance, que se presenta respaldado por un imponente videoclip, funciona como el perfecto puñetazo en la mesa para certificar la garra desbordante de la banda. El sonido de Ekuasym se cimenta firmemente sobre el hard rock y el metal más crudo y directo, pero su verdadera genialidad reside en una amplitud de miras que rompe con cualquier etiqueta ortodoxa. Huyendo de los encasillamientos típicos que asfixian el género, los granadinos abrazan una propuesta donde convive la agresividad del rock urbano más callejero con sorprendentes giros rítmicos que se atreven sin complejos con la bossa nova, la rumba o la balada, unificando semejante arsenal de influencias bajo un sonido propio, pulido y estudiado al milímetro. |
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