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lunes, 9 de marzo de 2026

B.O.W. (Brotherhood of Wolves) recupera su pegada más orgánica con el estreno del videoclip «Drops of Black»

 

 

B.O.W. (Brotherhood of Wolves) recupera su pegada más orgánica con el estreno del videoclip «Drops of Black»

 

 
El regreso de B.O.W. (Brotherhood of Wolves) ya tiene imagen y sonido con el estreno del videoclip «Drops of Black». Bajo la dirección creativa de Tommy López y Vladimir Emelin, la banda de hard rock desentierra el hacha de guerra para ofrecer un anticipo visual cargado de veteranía, recuperando la pegada orgánica de sus inicios como antesala de su sexto larga duración.

 

 


 
 

B.O.W. (Brotherhood of Wolves) vuelve a golpear el tablero del rock internacional con el anuncio de su sexta entrega de estudio. El proyecto capitaneado por el binomio creativo de Tommy López y Vladimir Emelin regresa a la carga con los colmillos afilados y la veteranía de quien conoce bien el oficio. Como punta de lanza de este nuevo asalto, el grupo estrena el videoclip de «Drops of Black», una pieza homónima que sirve de salvoconducto para un álbum que promete ser su testamento definitivo de hard rock. Este primer adelanto visual no es solo una canción; es el testimonio de una formación que ha decidido desenterrar el hacha de guerra y recuperar la química orgánica de sus raíces, convocando de nuevo a los lobos de la primera hornada para recuperar ese espíritu fundacional que forjó su identidad en sus inicios.

La arquitectura de este nuevo artefacto sonoro descansa sobre la producción de un Tommy López que, además de tocar la batería, se encarga de unos teclados que destilan influencias de las décadas de los ochenta y noventa para crear atmósferas de puro ADN rockero. En esta ocasión, la banda se presenta como un bloque de granito donde la inconfundible garganta de Diego Valdez se bate en duelo con las seis cuerdas de Izzy Cueto y el pulso de German Leth. El regreso de Moisés Cerezo al bajo y los coros, sumado a la solvencia de Ovidio López y las inyecciones de savia nueva de Baire, quien aporta unos riffs que rompen los moldes del estilo, convierten este trabajo en una celebración de la hermandad. Es un viaje que transita entre la contundencia más cruda y esos pasajes melódicos que agarran por las solapas y no te sueltan.

 

 

La solvencia de B.O.W. se sustenta en un pedigrí que los conecta con la aristocracia del género, habiendo dejado su impronta en el último suspiro creativo del legendario Ken Hensley de Uriah Heep. Esa herencia se traduce en composiciones que huyen de lo banal y buscan la profundidad de los clásicos. Tras cinco álbumes que han dejado huella desde Escandinavia hasta las estepas de Rusia, la banda demuestra que su capacidad de fuego sigue intacta. El álbum completo, bautizado también como «Drops of Black», irrumpirá en el ecosistema digital el próximo 4 de abril, aunque los devotos del formato físico podrán hacerse con él bajo demanda antes de que expire el presente mes de marzo. Rock de alta factura, sin aditivos y directo a la yugular.

 

 

B.O.W. (Brotherhood of Wolves) firma así una mística de vatios, carretera y asfalto que reafirma a la hermandad como un valor innegociable dentro del rock de alta factura.

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