La electricidad volvió en cuanto volcó el reloj de arena. El tiempo no ha
disminuido la fuerza de la luz. El grupo de heavy metal Latzen de Oñati ha
retomado su andadura en el lugar que lo habían dejado. Han renovado el
cuarteto y revitalizado la propuesta con ideas del pasado, recursos actuales
e ilusiones de futuro. Fruto de ello es el tercer disco Denboraren orbainak
(Cicatrices del tiempo): cuidado, maduro y variado.
Han presentado diez nuevas canciones, después de 27 largos años. Sirve para entender lo que fue Latzen y lo es ahora, a través de la conexión natural entre ambos. Han mantenido el mismo carácter, pero con más experiencia para ralentizar y acelerar la velocidad. Así son las cicatrices del tiempo, dispuestas a dejar huella.
Muestra de su esencia más heavy son el inicio (Txori txarrak) y el final (Zilarrezko kaiola), pero no los únicos (Txarriboda). También hay piezas pausadas de corte thrash (Memento mori, Dogma), para un público más amplio (Eutsi!, Heroi direnak, Arnasbideak), un pasaje instrumental (Denboraren orbainak) y una de las canciones más sentidas creadas hasta ahora (Zauria).
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