Hay bandas que se limitan a cumplir con el expediente y otras que, como The Fixed Trio, parecen haber sido esculpidas en el mismo barro que los pioneros del género. La formación granadina acaba de poner en la calle Our Guilty Pleasure, un álbum que no solo es una novedad discográfica, sino un manifiesto de resistencia eléctrica. Disponible ya en formato de vinilo y CD en todas las grandes superficies, este trabajo es el resultado de un trío que ha decidido ignorar las modas pasajeras para centrarse en lo que de verdad importa: el golpe de batería que frena el pulso y la guitarra que muerde donde más duele. Grabado con una honestidad casi insultante, el disco captura la esencia de una banda que suena a verdad, a equipo al límite y a noches sin tregua. Para subrayar el lanzamiento de este LP, el grupo ha decidido acompañar el estreno con una pieza audiovisual que sirve de advertencia: una versión en directo de «War Pigs», el tótem de Black Sabbath. En un alarde de solvencia técnica y emocional, The Fixed Trio no se limita a rendir pleitesía a los padres del metal primigenio, sino que despoja la canción de cualquier artificio para devolverle su naturaleza más cruda y visceral. Es un ejercicio de estilo que demuestra por qué este trío es, ahora mismo, una de las realidades más apabullantes de nuestra escena. Se trata de una banda capaz de medirse con los clásicos sin que les tiemble el pulso ni les falte el aliento. |
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